La competición y sus funciones

La competición es un espacio donde varios equipos pertenecientes a una misma disciplina, desarrollan lo que han aprendido individualmente para llegar a ser el número entre los participantes de la competición, de acuerdo a lo establecido por H. Eissmann en su libro «Fútbol base. (12-13 años). Programas de entrenamiento», en el caso de no existir entrenamientos, las facultades y precisión de los participantes como futbolistas no podría estar bien desarrollada.

La competición también representa parte de la formación a nivel de carácter y comportamiento, debido a que todo lo vivido en este tipo de situaciones estimula el rendimiento del jugador y la progresión del mismo.

El experto le recomienda a todos los entrenadores que llevan equipos a diferentes competiciones, tener en cuenta los siguientes aspectos:

Establecer objetivos en campeonatos, estos han de ser explicados y experimentados en los entrenamientos, como por ejemplo, la realización de pases largos, fintas o remates.

La capacidad de juego, se desarrolla gracias a la competición, es por esto que el carácter competitivo entre los jugadores al momento de los entrenamientos puede llevarse a cabo de manera sana y complementaria entre los integrantes.

Las capacidades del jugador, deben encontrarse como la prioridad número uno de los entrenadores y a su vez, no se debe entorpecer el fortalecimiento de los mismos.

La capacidad de juego individual, debe ser considerado un factor importante para el criterio utilizado en procesos de selección que tienen como finalidad formar una plantilla.

El buen manejo de estos aspectos puede traer como resultado una serie de efectos positivos en los entrenamientos, así como también en las distintas competencias que pueden llevarse a cabo tanto a nivel local como internacional.c