Comunicación entre entrenador y jugadores

La comunicación entre un entrenador y sus jugadores, debe ir más allá de cuando el jugador realiza de forma correcta o incorrecta sus acciones, de acuerdo a lo establecido por los autores A. Ares, F. Chicharro y F. Chicharro en su libro «Manual para el entrenamiento de porteros de fútbol base», el entrenador debe ser capaz de marcar objetivos comunes, las cuales se deben tener en consideración una vez que el participante desarrolla sus progresiones.

Al momento de corregir fallos cometidos en distintas competiciones, lo ideal es evaluar y analizar lo sucedido de manera conjunta, involucrando a los participantes, de tal forma que estos sean capaces de analizar lo sucedido y como enmendar estas acciones en el futuro, de esta forma este ejercicio se puede observar como una ayuda y no como una recriminación.

Igualmente, es importante tener en consideración que durante un partido de fútbol, no se puede recriminar ni al portero ni a ningún otro jugador, ya que ellos saben que han hecho y no hace falta que se les apunte con acusaciones de este tipo, especialmente en etapas juveniles, donde la autoestima se encuentra en puntos donde puede desestabilizarse.

Es por esto, que concluimos que en el momento de realizar correcciones sobre la marcha, lo ideal es enfocarse en los aspectos positivos que los jugadores han desarrollado a lo largo del partido.

Cualidades de la comunicación

Para que el entrenador pueda desarrollar una comunicación positiva con resultados adecuados en sus jugadores, su método de comunicación debe enfocarse en una serie de cualidad, estas han sido previamente descritas por los autores A. Ares, F. Chicharro y F. Chicharro en su libro «Manual para el entrenamiento de porteros de fútbol base» y las mismas se presentan a continuación:

La coherencia, debe ser un factor que se encuentre presente al momento de comunicar distintos aspectos visibles en las acciones de los jugadores, este se centra en que el hecho de que el entrenador sea capaz de hablar y actuar de manera lineal y coordinada, lo ideal es que los mensajes sean coherentes y no diferentes, para que así los jugadores no se envuelvan en un ambiente de confusión.

El entrenador como modelo, esto abarca desde la comunicación verbal, como la no verbal, tanto dentro y fuera del campo. Es por esto que este tipo de autoridad debe tener presente la forma en la que realiza sus gestos y acciones, ya que pueden representar actitudes que inciden profundamente en la iniciación de los jugadores.

Para finalizar, es importante mencionar que los autores establecen que el entrenador debe ser una persona capaz de ayudar a los participantes, a través de servirles como ejemplo de la vida, con acciones como las siguientes: reconocer con humildad las victorias y reconocer con justicia las derrotas.

 

Comunicación entre jugadores y entrenador

Este es un tema bastante delicado e importante, a esto se debe el hecho de que los jugadores y el entrenador debe gozar de una comunicación abierta y relajada, sin dejar a un lado la autoridad del entrenador, la finalidad de esta posición es que los participantes tengan una figura sobre la cual confiar su desarrollo en el fútbol.

Los autores A. Ares, F. Chicharro y F. Chicharro en su libro «Manual para el entrenamiento de porteros de fútbol base», establecen que la credibilidad es el punto más importante relacionado a este tema, ya que mientras que el entrenador sea considerado una persona creíble, este podrá comunicarse de forma sencilla, efectiva y sincera con sus jugadores.

La mencionada credibilidad, siempre esta presente entre los jugadores y su entrenador, sin embargo, depende en su totalidad que el segundo sea capaz de incrementar o disminuir este aspecto, es por esto que debe ser capaz de tomar las siguientes actitudes:

Mantener un trato, que sea considerado espontáneo con sus jugadores.

Mantener un estado de ánimo, reconocido por ser alegre y elevado.

Su estado emocional positivo, debe ser expresado tanto con palabras, como con acciones.

Los aspectos positivos, deben ser siempre un punto en el cual se deba incidir.

El entrenador debe ser coherente, entre todo lo que dice y lo que hace.

Principales directrices del cruce de carretera

En día de hoy continuaremos desarrollando de las principales directrices que deben tenerse en consideración una vez se ejecute el cruce de carretera, para esto, hay que tener en cuenta lo propuesto por los autores J. Bangsbo y B. Peitersen, en su libro «Fútbol. Jugar en ataque».

Aquellas directrices que deben ser tomadas por quienes realizan el cruce, son las siguientes:

La comunicación entre los jugadores, es de suma importancia para el cruce, esta puede desarrollarse a través del contacto visual con uno de los delanteros cuando la aceleración aparece en escena al segundo delantero.

El cambio de velocidad, esto se debe a que este cruce se realiza de manera imprevista, es por esto que los jugadores deben aumentar la velocidad y avanzar de manera diagonal y con pasos largos.

En el caso de quien conduce el balón, las directrices que deben ser tomadas, es la que se presenta a continuación:

Al momento del pase, el cruce debe realizarse con antelación, si ocurre lo contrario, es bastante probable que el jugador incurra en el fuera de juego. Muchas veces es bastante útil pasar el balón al jugador que echa a correr el último, esto se debe a que se puede aprovechar el espacio libre que se genera gracias al primer jugador que lleva a cabo el cruce y porque normalmente este está situado más cerca del balón.

Cruce en carretera

El cruce en carretera, se basa en las trayectorias de movimiento de dos compañeros que se cruzan a gran rapidez, de acuerdo a lo establecido por los autores J. Bangsbo y B. Peitersen, en su libro «Fútbol. Jugar en ataque», la aplicación de esta técnica se tiene lugar en el centrocampo y los delanteros crean espacios libres para ellos mismos o para otros compañeros.

De acuerdo a lo establecido por los autores, se aplica la mayoría de las veces en la mitad contraria y cerca del área de penalti, orientándose un atacante hacia el primer poste y otro hacia el segundo poste.

El objetivo de esta técnica se centra en los siguientes aspectos:

  1. La creación de espacios libres para ser usados por los compañeros.
  2. Aprovechar los espacios libres creados por otros compañeros.
  3. Confundir a la defensa contraria.
  4. Ofrecer al jugador que tiene el balón, más oportunidades de realizar un pase.

Quien ejecuta el cruce debe tener en consideración la siguiente directriz:

La descripción del juego, esto se debe a que la pelota debe trasladarse desde la zona defensiva hasta la zona central por los jugadores 10 y 11, para que así el jugador que lo recibe se lo devuelva al defensa, quien seguirá pasando el balón al jugador que realiza el cruce, produciendo así un ataque normal.

Para culminar con este artículo, es importante tener en consideración los puntos claves de este cruce, los cuales son la comunicación, la coordinación y el cambio de velocidad, mientras que el jugador que lleva el balón, debe tener en cuenta el momento del pase.

Principales directrices en la permuta del balón – PARTE 1

El día de hoy continuaremos adentrándonos en la técnica de la permuta del balón, es por esto que hoy nos adentraremos en las principales directrices que deben ser tomadas por ambos involucrados en esta acción, es decir, quien conduce el balón y quien lo recibe.

De acuerdo a lo establecido por los autores J. Bangsbo y B. Peitersen, en su libro «Fútbol. Jugar en ataque», las directrices tomadas por los jugadores que conducen el balón, deben ser las siguientes:

La comunicación, entre ambos jugadores, esta puede ser a través del contacto visual.

La velocidad del regate, esto quiere decir, que la velocidad del jugador que conduce el balón no puede ser mayor a la presentada por el jugador que apoya la jugada, esto evitará que se produzca un espacio entre ambos participantes.

El pie del pase, debe ser utilizado con la finalidad de proteger el balón, igualmente, el jugador debe conducir la pelota con el pie que se encuentre más alejado del contrario.

Se debe dejar el balón en el suelo, con la finalidad de pisarlo o dejarlo rodar. Numerosas veces ocurre el error de pasar el balón y que el compañero que lo recibirá, no se encuentra listo para recibirlo.

El cambio de velocidad, esto se debe a que el jugador debe seguir avanzando con rapidez, hasta arrastrar consigo a su contrario directo.

 

¡No te pierdas el próximo artículo! En el cual continuaremos con la descripción de los principios tácticos relacionados con la permuta del balón y el jugador destinado a recibir la pelota.

Categorías de la comunicación motriz

Teniendo en consideración lo planteado durante el artículo anterior, hoy desarrollaremos las diferentes categorías que conforman a la comunicación motriz, las mismas han sido establecidas previamente por los autores A. Ardá, C. Casal y A. Casal en su libro «Metodología de la enseñanza del fútbol»

Ambas categorías, se caracterizan como interacciones motrices esenciales y a través de las mismas, ocurren acciones que desarrollan el juego:

La comunicación, es una acción esencial y se emplea de forma directa entre los jugadores del mismo equipo, quienes colaboran con la función de movilizar el balón entre ellos, así como también ocupan un determinado espacio haciendo uso de roles sociomotores que favorecen la acción.

La contracomunicación, esta es una acción motriz de oposición central y directa, puede presentarse de diversas maneras, pero por lo general es cuando se opone a la transmisión del balón cuando un equipo lo tiene bajo su control, por una oposición de cuerpo a cuerpo entre adversarios o por una situación o oposición desfavorable. Es importante hacer mención de que esta siempre se establece entre los adversarios y mientras esta tiene lugar, el jugador debe centrarse ante una gran variedad de signos y señales a interpretar.

Adicional a lo explicado con anterioridad, también existe otro tipo de comunicación motriz, que es conocida como la indirecta, la cual está compuesta por dos categorías, como lo es el caso de los gestemos y praxemas, que tienen lugar cuando estas favorecen al desarrollo de las acciones de juego, así como también a las interacciones directas.