Aquello de las Vigilancias

Desde edades muy tempranas tratamos de iniciar a los niños en el fútbol trabajando principios básicos como el pase, el tiro o el control. Lo cual está perfecto.

Sin embargo, existe un principio que aunque de manera transversal si que es posible que se trabaje, no se le da la importancia debida y que en edades superiores propician infinidad de goles en contra. Hablo de las vigilancias

Existen múltiples casos de jugadores (a menudo defensas) que se confían por el hecho de que el balón esté en posesión de su propio equipo e incluso en la parte contraria del terreno de juego, obviando el peligro que puede suponer no ejercer una óptima vigilancia (ofensiva en este caso) sobre un adversario que se encuentra en su zona.

Y es así, a simple vista, cuando toda la atención del juego está centrada en otra parte del campo, no parece peligroso ese rival que merodea sin marca la zona contraria de la que se encuentra el balón. Es justo ahí, en cosa de pocos segundos, cuando el esférico le llega a este jugador exento de marca, que recibe y tiene tiempo suficiente para montar una contra, que en muchos casos termina en gol.

Y es entonces cuando observas la cara de ese defensor que parece preguntarse como pudo darse semejante desenlace.

Bien es cierto que estos casos pueden darse por simples despistes, pero no podemos negar, que es más que habitual dar con jugadores que en situaciones del juego como la citada, desempeñan un rol de meros espectadores.

Claro está que dicha problemática cuanto antes la abordemos, mejor. Desde que un niño entra en una escuela de fútbol debemos hacerle entender el juego como un todo y no como situaciones sesgadas. Que todo jugador tiene su misión, en todas y cada una de las situaciones que se dan. El objetivo sería hacer llegar al niño al nivel de preveer la acción que puede suceder a continuación, por remota que pueda parecer.

De esta manera estaremos aumentando las posibilidades de evitar que situaciones como la anteriormente comentada, un día, nos den un buen susto.

Enseña a un niño a chutar o patear

Consejos para aprender a chutar

¿Quieres enseñar a chutar/patear el balón a un niño pequeño? Si es así no te pierdas estos consejos que te serán de gran utilidad a la hora de enseñar a niños y… no tan niños.

En primer lugar tenemos que tener en cuenta la superficie de contacto, es decir, con qué parte del pie se golpeará el balón. En este caso nuestra intención es darle potencia al balón por lo que deberemos emplear el empeine, parte del pie situada en la parte superior (donde están los cordones de la bota).

A continuación es muy importante saber en qué parte del balón patearemos. En niños de temprana edad el principal problema es que no levantan el balón lo suficiente por lo que será muy importante patear el balón lo más abajo posible (en la zona más cercana al césped). Es recomendable indicar al niño alguna referencia como un dibujo/escudo que lleve el balón para señalarle dónde debe golpear con el empeine.

Energía cinética

La siguiente parte es la más complicada de aprender y la que requiere más práctica ya que se necesita de una buena coordinación para imprimir fuerza al balón. El golpeo de balón es el resultado de una cadena cinética de energía que comienza en la parte superior del tronco y se libera en el pie de golpeo. Por eso vemos a muchos futbolistas levantar el brazo contrario al pie de golpeo para ganar en energía que liberarán con el pie (los diestros levantan el brazo izquierdo y viceversa). Para aprender este movimiento y ganar coordinación es muy recomendable practicar sin balón, es decir, golpeos ficticios al aire para ir corrigiendo la postura. Ayuda mucho también una red de transportar balones. Se sujeta la red y así el niño puede hacer muchos golpeos seguidos en poco tiempo, con lo que aprende más rápido.

Para no perder esa energía generada es muy importante un buen talonado, es decir, los pasos que se dan hacia atrás para tomar carrerilla hacia el balón. Debemos llegar justo en el momento de golpeo al balón; si damos pasos cortos para ajustar la carrera porque no hemos talonado bien perderemos parte de la energía generada y, por tanto, potencia en el golpeo. Además hay que situarse ligeramente en diagonal al balón; esto se consigue talonando hacia atrás y cuando paramos dando un paso a la izquierda los diestros y hacia la derecha los zurdos.

Una vez hemos tenido estos consejos en cuenta y empezamos a practicar debemos poner algún obstáculo a medio metro del balón (puede ser otro balón, un cono, etc.) para obligar al niño a golpear superando ese obstáculo haciendo así que el balón se eleve. Muy importante será la postura del tronco, ya que conforme el niño practique e imprima potencia, deberá echar el cuerpo hacia adelante para dirigir el balón hacia la portería. Si el cuerpo se echa hacia atrás en exceso el balón puede elevarse demasiado y salir fuera.

Esperamos que todos estos consejos hayan sido de vuestra utilidad. Ahora… ¡A entrenar!

¿Control del balón o control del partido?

¿Se puede perder un partido 4-2 con casi un 80% de posesión de balón? O preguntándolo de otra manera ¿Se pueden marcar 4 goles con un 20% de posesión durante gran parte del partido? Esto se explica teniendo clara la diferencia entre control del balón y control del partido, cosa que sí tuvo muy clara desde el principio del partido Claudio Ranieri pero no tanto Pep Guardiola.

El fútbol es cíclico, se reinventa y evoluciona y lo que hoy es efectivo puede no serlo mañana. ¿Estamos ante el fin del futbol de posesión, fútbol toque o “tiki taka”? No creo que haya que ser tan drástico pero sí es cierto que los equipos con otros modelos de juego cada vez tienen más herramientas para neutralizar los ataques posicionales (ataques con mucha posesión y pasando por las tres zonas). En el fútbol de hoy en día han ganado en importancia las buenas estructuras defensivas, las transiciones (ataque-defensa y defensa-ataque) y las acciones a balón parado (ABP), buena prueba de ello son equipos como el Leicester de Ranieri o el Atlético de Madrid de Simeone.

Así, sin ningún complejo, el equipo de Ranieri cedió el balón a los “citizens”  que llegaron a alcanzar cotas de casi el 80% de posesión. Pero ese dominio del esférico no se tradujo en ocasiones y, todavía menos, en goles. Al final del partido las estadísticas reflejaban 6 remates entre los tres palos de los “foxes” por 4 del City. Y de esos 6 remates del Leicester 4 acabaron en gol (efectividad del 60%). ¿Por qué? Ya lo dijo Johan Cruyff: “No es suficiente con tener el balón, sino que hay que saber qué hacer con él”. Y Claudio lo sabía. Sabía que tendrían poco el balón pero tenían muy claro qué hacer con él cuando lo tuvieran, logrando machacar así al City.

Ya le pasó a Guardiola pocos días antes en su enfrentamiento contra el Chelsea, que a base de contraataques (transición defensa-ataque) consiguió hacerle 3 goles en su estadio. Será interesante ver los próximos duelos del Manchester City contra rivales de entidad y ver posibles modificaciones tácticas, sobre todo a nivel defensivo, mejorando las vigilancias y tratando de neutralizar las contras de los rivales tras recuperación de balón. En sus duelos contra Chelsea y Leicester los goles vienen fruto de una desorganización defensiva tras pérdida de balón, con pocos jugadores por detrás del mismo.

¿Y tú con qué te quedas? Muchos defienden el “jogo bonito” pero ¿acaso jugar bien no es hacer lo necesario en cada momento del partido para ganar? ¿Qué opinas tú? Deja tus comentarios.