Paciencia y Fútbol Base

En el fútbol de los últimos tiempos, especialmente a nivel de cantera, estamos acostumbrados a oír aquello de transmitir valores. Nadie medianamente sensato criticaría este modo de educación futbolística, ya que como todos sabemos, este deporte va mucho más allá de principios tácticos, técnicos etc.

Dicho esto, existe un aspecto o hasta valor si se me permite, al que particularmente daría una especial relevancia, la paciencia.

Es una cualidad que escasea a día de hoy, a todos los niveles y por parte de todos los partícipes del mundo del fútbol, ya sean entrenadores, jugadores o los propios familiares.

La falta de paciencia, es especialmente patente en lo que a carencia de buenos resultados se refiere. Claro está, que a niveles profesionales se vive de ello y es lo que manda, sin embargo observo el mismo problema en edades de futbol base.

La escasez de esta cualidad, especialmente en edades escolares, no llevarán a otro lugar más que a una situación de bloqueo del niño/a y en definitiva a una atmosfera dañina y poco ventajosa para el entorno.

Por todo ello, las personas encargadas de entrenar en los niveles iniciales del fútbol, tienen el gran reto de dotar de esta cualidad a sus jugadores, para así evitar futuros problemas de ansiedad. Los niños deben asimilar desde sus primeros años que los resultados no lo son todo, que lo importante es el trabajo realizado y que siguiendo una línea, la mejora llega. Como diría Marcelo Bielsa «evaluación de lo obtenido y lo merecido».

Esto último es lo más complicado de hacer entender, y no solo por el niño, sino por sus familias y los propios entrenadores también. Por mucha teoría que entendamos, existe en cada ser un espíritu competitivo insaciable en una constante batalla con esa paciencia de la que hablamos, y que en ocasiones nos hace olvidar el verdadero objetivo del fútbol base.